Una historia bordada con amor

En un mundo marcado por la rapidez y lo desechable, celebrar lo artesanal es un acto de amor. Bordados Marisol nace desde esa convicción: que lo hecho a mano tiene alma y que cada hilo puede contar una historia.

Bordados Marisol nació en marzo de 1985, en el corazón de Masaya, cuna del folklore nicaragüense. Lo que comenzó como un pequeño taller familiar, hoy es una empresa consolidada que celebra más de cuatro décadas al servicio del arte textil.

Desde niña, Lilliam Mercado observaba a su madre bordar con esmero. En aquellas tardes tranquilas nacieron sus primeros hilos de amor por el oficio. Cada puntada, cada tela y cada color guardaban una enseñanza que fue creciendo con ella.

Inspirada por ese legado, Lilliam decidió fundar Bordados Marisol: un proyecto que honra sus raíces y las transforma en piezas únicas. Más que un negocio, nació una forma de preservar la memoria y compartir identidad a través del bordado.

Con el paso de los años, Bordados Marisol creció sin soltar la raíz. La tradición se mantuvo viva mientras el taller se fortalecía como empresa cultural comprometida con la identidad nicaragüense.

Actualmente, junto a sus hijos —Lilliam Téllez, diseñadora y desarrolladora de productos, y Edgard Téllez, encargado del marketing digital— la empresa continúa su camino con una visión clara: llevar el arte tradicional a nuevas audiencias sin perder su esencia.

Reconocimiento otorgado a Lilliam Mercado, fundadora de Bordados Marisol, por su aporte excepcional al arte textil tradicional y a la preservación del bordado artesanal nicaragüense.
El taller Bordados Marisol fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial del municipio de Masaya, en reconocimiento a su valor histórico, cultural y a la transmisión viva de saberes ancestrales.
Distinción que reconoce a Bordados Marisol como una de las empresas con mayor trayectoria y aporte sostenido al desarrollo cultural y económico local.
Bordados Marisol pasa a formar parte oficial de la Ruta Turística Masaya Creativa, consolidándose como un referente cultural, artesanal y turístico del país.

Estos reconocimientos no son condecoraciones aisladas. Son la prueba de que el compromiso con la cultura puede construir futuro.

Bordados Marisol no es solo una marca. Es un legado familiar, un taller vivo y una promesa: seguir bordando tradición, arte y futuro desde Masaya para el mundo.

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